Noemi Larred

ÍTACA

 

“Los hombres, sobre todo los varones, siempre han tenido la necesidad de puntos fijos para alejarse y retornar”.4

Ya me cansé de ser Penélope y decidí emprender un viaje. Tomar el lugar de Ulises, y dejar para otros iconos más sedentarios el papel de esperantes.

Así que igual que tradicional y patriarcalmente las mujeres, la ruina es en este nuestro caso y nuestro viaje, nuestra Penélope. Aquella que espera el momento propicio, que siempre necesita de la llegada de Ulises para signficar su significante. Al igual que Ulises, nos dimos cuenta que habíamos olvidado cosas que sabíamos, y que sólo recuperó nuestra memoria cuando nos alejamos, y retornamos.

Así que dimos las gracias a todas las Penélopes y Tiphaienes, a esas aboliciones del lugar que son las ruinas, a esos instantes que niegan el tiempo y el espacio, a esas universalidades tipológicas que son en sí mismas metonimia y hipérbole.

Al fin y al cabo, ¿qué es si no la ruina?

 







 

4 Augé, Marc. El tiempo en ruinas. Gedisa, Barcelona, 2008. Pág.: 64.